La vida cotidiana y otros cachureos según yo.
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Nota: Todas las fotografías pueden ser ampliadas con un click, de forma de comprender lo que se expone
Quizás no deba hacer mayor comentario sobre esta foto, pero debo decir que este “transatlántico” del maní ya no se ve, por lo menos en esa esquina. No se si habría sido beneficioso para mi salud física subirme a la proa y gritar “I’m the king of the world!!”, sobre todo sobre esas rueditas tan pequeñas y tan juntas. En todo caso, bien por las aspiraciones de su dueño, algún día concretará sus ambiciones.
Casi al límite de aburrirme se encuentra la música del sorprendente cantante tropical Américo. En el fondo él no tiene la culpa, pero a estas alturas está un poquito sobreexpuesto creo yo. Cuando digo sorprendente, me refiero únicamente a la oportunidad que tuve de verlo un domingo en la noche en el programa “Cada día mejor” de Red TV. Lo primero que me sorprendió fue notar que cantó sus más grandes éxitos en vivo y sólo acompañado por su guitarrista tocando versiones acústicas. Fue raro, pero me sorprendió y resulto una buena idea. Ahora la mejor sorpresa fue cuando cantó, en esas condiciones, un trozo del tema “Careless whisper”, un clásico del dúo Wham!, en donde la voz principal era el cantante George Michael. En un inglés bastante aceptable, cantó un tema que, definitivamente no debe tener incluido en su repertorio. Otra buena idea. Pero hay algo que no entiendo de Américo. Desconozco quién es al autor de los temas que el interpreta, me imagino que no es él. De todas formas, mi duda tiene relación precisamente con la letra de uno de sus más importantes éxitos en este momento. Cuando Américo grita “¡¡...que levante la mano... quien no lloró un adiós... que levante la mano, quien no sufrió por amor...!!”, provoca inequívocamente la reacción en el público quienes lo acompañan a viva voz en el coro, al mismo tiempo que nadie se resiste a levantar la mano. El gesto es obvio, la canción invita claramente al movimiento, pero ¿quiere decir eso que nadie sufrió por amor?. ¿Acaso nadie lloró un adiós y por eso levantan la mano todos?. El mensaje es claro y pretende con frases como las citadas o la otra “... a ver...¿a quién no le ha pasado...?”, demostrar que el amor tiene su otra cara y que todos lo hemos vivido. En ese tema nadie, ni el más férreo detractor u opositor al estilo de este cantante, puede hacerse el exitoso en las cuestiones del corazón. Ahí nace mi duda. Si doy por hecho que todos alguna vez sufrimos por amor y a todos nos ha pasado alguna vez lo que Américo está narrando en su canción, ¿por qué debería levantar la mano? El está invitando a los que “no” sufrieron por amor, o “no” lloraron un adiós a levantar la mano. Es lógico pensar que en el medio de la pista de baile, nadie está preocupado de los viejos fracasos amorosos que tuvo, o los que tuvo quien está compartiendo el baile. Pero, cuando he visto cantar esta canción a este joven intérprete, me parece que el canta con mucho sentimiento algún sufrimiento que quiere compartir con la gente (como show, obviamente), por lo mismo me resulta raro ver al público bailar, saltar y levantar las manos en señal de nunca haberlo pasado mal, cuando en realidad, nadie podría hacer ese gesto. Por eso propongo cambiar la letra del tema y que diga: “...que levante la mano... quien lloró un adiós... que levante la mano, quien sufrió por amor...”. Suena más coherente con el despliegue de axilas húmedas que se ve siempre en esa parte de la canción.
Esta fotografía la tomé los últimos días del mes de Diciembre de 2009. Tan sólo bastó que yo fotografiara y expusiera irónicamente la calidad de centro de información de este módulo, lleno de papeles y cerrado en completo desuso, para que alguien, seguramente producto de la llegada del verano y los turistas, lo limpiara íntegramente, como si hubiera leído mi comentario y quisiera demostrarme lo equivocado que estaba. Debo reconocer que no lo he visto funcionando, pero sin duda que este oportuno trabajo debe haberlo dejado completamente habilitado para el uso para el que fue instalado. Me alegro haber estado equivocado, me alegro no ver tanta papelería promocionando arriendos o tocatas o fiestas de precaria producción. Que bueno que se pueda usar para que la gente conozca el lugar donde se encuentra. Imagino que ese es el uso, aun no lo veo.
Este kiosco no es de diarios ni cigarrillos. No recuerdo si alguna vez lo vi abierto y funcionando. Está ubicado a un costado de la plaza Anibal Pinto, a pocos metros de los peldaños que nos llevan a la librería Ivens.
A juzgar por la letra “i” en círculo que tiene en lo alto de su frontis, esto debió ser un puesto dedicado a información turística o cultural, no sé. Actualmente, esa “i” es el ícono asociado a la “info” (diminutivo tecnológico para referirse a “información”). En el fondo mediante esta fotografía sólo quiero registrar algo más que el fresco refugio de perros vagos en el centro de Valparaíso. Podría ser, por ejemplo, que el abandono en que se encuentra, protegido por candados, también ha servido para que esta instalación cumpla efectivamente el rol para el que fue puesta ahí.
Hay letreros y avisos de todo tipo. Tocatas, arriendos de piezas, avisos culturales y otros no tanto.
Se justifica su uso al menos. La “i” en círculo, no se ha tapado y seguramente debe ser porque todos quienes pegan letreros ahí, quieren mantener la condición de este puesto como un centro de información. Quizás de forma muy distinta al objetivo inicial, pero información al fin.
Es cierto que una buena forma de hacer negocios con las propiedades es dejar su administración en manos de una oficina especializada en el tema. Así ya sea para arrendar, vender y/o comprar, este es siempre un buen negocio para los corredores de propiedades.
Por lo mismo estamos acostumbrados a ver letreros en aquellas casas, departamentos, terrenos o locales comerciales que se arriendan o venden, y cada oficina de corretaje tiene su propio letrero, con su imagen y colores corporativos, y por cierto, de un tamaño reconocible, que permita facilitar al interesado recuperar desde el los datos del administrador.
Siempre solía ver sólo un letrero, o quizás dos, en el caso que una misma propiedad se arrendara y vendiera. Muy rara vez me tocó ver dos letreros de distintos corredores de propiedades.
En este caso, el dueño de esta propiedad destinada a uso comercial, parece estar demasiado desesperado por arrendarla, por eso se la encargo especialmente a la oficina de corretaje “Lara & Bruna”, “Montes”, “Mateo Sanchez”, “Angeloz” y “Bozzi & Alvarez”. Quizás en esta fotografía no se advierta fácilmente, pero en otras tomas que hice, se aprecia que la corredora de propiedades “Angeloz”, aparece con dos afiches y con números celulares distintos.
Este local se encuentra ubicado en Avenida Pedro Montt, pocos metros antes de llegar al Parque Italia, en dirección hacia Avenida Argentina, por la vereda sur. De todas maneras es una excelente ubicación y el valor del arriendo no debe ser menor.
Así pues, en donde durante años funciono una tienda textil que extrañamente vendía videos “originales” en formato VHS, además de las ropas, ahora no hay nada hace varios meses. Aun cuando el dueño se nota desesperado por arrendarla, esto no ocurre, a pesar de que la tenga encargada a todas las oficinas de corretaje que encontró en las amarillas.
A simple vista parecía ser un paradero de micros. En algún momento el bus en el que yo viajaba se detuvo y así pude corroborar que eso era. Sin tener remota idea acerca de en qué región del país me encontraba, me llamo la atención el tono de la sugerencia que se podía leer en el techo de este cobijo. Así pues, no dudé en fotografiar el texto “Si gusta, espere aquí”. Notable. Sólo en los extremos de nuestro país creo que uno puede encontrar este tipo de expresiones tan amables y cercanas. Hacia la zona central, con suerte un paradero de estas características soporta uno o dos años en regular estado hasta que desaparece, exclusivamente por el maltrato humano. Menos entonces podemos esperar tan sutil invitación a descansar bajo el techo en espera de nuestro transporte en nuestra región y las vecinas. En el óxido visible de esta estructura y, una vez observada con detención la fotografía, pude leer con cierta dificultad “I. Municipalidad Sierra Gorda” en lo que parece ser un escudo municipal o algo así. Un bonito recuerdo que simboliza lo bien que nos trataron las personas por esos lados.
En otro momento del viaje, una persona se baja del bus, al estar este detenido y mirando por la ventana veo, en el medio de la nada, una caseta muy pequeña. De verdad que está en el medio de la nada, solo vi tierra y bajas montañas. Dentro de esta cabina había unas tablas pequeñas dispuestas a manera de repisa y, ligada mediante una cadena y su respectivo candado, una muy pequeña banca. Raro es que en ese lugar donde no había nada, se instalara un puesto donde se venden helados. Más raro es que a la hora en que pasamos por ahí, considerando el sol que había, no estuviesen tales refrescos a la venta. Pero lo más raro de todo, es que aquella banquita, que no alcancé a fotografiar por el alejamiento del bus, estuviera con candado atada a la caseta. ¿Quién podría robársela? En fin, helados se venden en el medio de la nada, y no había helados, nadie que los vendiera ni nadie que los pudiera comprar. Sólo desierto, ¿dónde?, no tengo idea dónde estábamos.
Nunca entendí que fue lo que realmente ocurrió, pero sí vi en reiteradas ocasiones, letreros escritos en varios kioscos del centro de Valparaíso, los cuales manifestaban su negativa a vender el diario local La Estrella, que de paso hace poco cambió su imagen. Hasta que encontré este mensaje, sin duda el más extenso en texto y el más grande en tamaño de todos los que vi. Quizás también podría decir que era el menos sintético, o el más explícito. En el fondo es, simplemente, el más llamativo. Lo que dice, y cómo lo dice queda para ser juzgado y comprendido o no, por quien lo lea.